viernes, 12 de septiembre de 2014

Otra vez “El cuervo y el zorro”

El cuervo subido a un árbol, estaba, no con un queso según dice la fábula

Clásica, sí con un sangriento pedazo de  carne en el corvo pico. Llegó el zorro. El

Olor le hizo levantar la cabeza, vio al cuervo banqueteándose y rompió a hablar:

-¡Oh, hermoso cuervo! ¡Qué plumaje el tuyo! ¡Qué lustre! ¿No cantas, cuervo?

¡Si tu voz es tan bella como tu reluciente plumaje, serás el más magnífico de los

Pájaros! ¡Canta, hermoso cuervo!

El cuervo se apresuró a tragar la carne y dijo al zorro:

-  He leído a La Fontaine.

Esta es una copia del famoso cuento de La Fontaine El Cuervo y El Zorro pero el final es diferente del mismo en el original el cuervo alagado de los comentarios del zorro empieza a cantar y deja caer el queso y de ahí la moraleja: No se debe dar crédito a palabras aduladoras que se hacen por interés.

Lo que leemos aquí es un fin diferente del cual es más gracioso ya que el cuento se relaciona con el cuento original refiriéndose al autor para mí la moraleja es que hacer lo mismo no termina igual que siempre.


Ignacio Colaneri

2 comentarios:

  1. No cumple con la consigna. Lo escrito es incoherente: la expresión incomprensible.

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  2. Me gustaría saber más sobre la reflexión de este cuento.

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